¿Cuál es la forma más efectiva de dar a conocer un artículo científico?

El verdadero valor del título, el resumen y las palabras clave.





Conversar con el Dr. Jaime Gómez-Hernández, es hacerlo con uno de los científicos más reconocidos a nivel mundial en el ámbito de la Hidrogeología.


Además de ser un prestigioso investigador, también es editor asociado de las revistas Mathematical Geosciences y Advances in Water Resources.


¿Cuáles son las causas principales por las que se rechaza un artículo?

El primer filtro que tiene que pasar un artículo para que se considere su posible publicación es el del idioma. No puede enviarse un artículo a una revista que publica sus artículos en inglés sin estar escrito en un inglés exquisito. Son muchos los artículos que no llegan a entrar en la fase de revisión por su deplorable inglés; a veces parece que sean traducciones hechas por alguna herramienta automática como “Google Translate”.


¿Qué recomendaciones harías a la hora de enviar un artículo para su publicación?

Dando por hecho la calidad científica de los contenidos, mi primera recomendación sería utilizar una prosa directa, descriptiva, sin grandes pretensiones. Un artículo científico no es una novela y aunque tratemos de contar una historia (la de nuestra investigación) esa historia debe de ser contada con la mayor simplicidad posible para que el lector la pueda entender y, más importante, que la pueda reproducir. El texto debe de ser lo más lineal posible, sin saltos narrativos, ni perífrasis, ni elipsis; debe de contener frases cortas y evitar al máximo los circunloquios y las frases subordinadas. E insisto en la reproducibilidad de los resultados, que es la base del método científico, el texto debe de contar la información suficiente para que cualquier otro científico puedo replicar la investigación y verificar que lo que se presenta es cierto.


¿Qué es necesario para que un artículo tenga impacto?

Evidentemente el impacto de un artículo va a depender de la calidad del mismo. Y será tanto mayor cuanto mayor sea el grado de innovación que aporta la investigación al mundo científico. A partir de aquí, se puede aumentar el impacto de un artículo en concreto tratando de publicarlo en revistas con un factor de impacto alto, es decir, las que tienen en término medio mayor número de citas de sus artículos. Y, sobre todo, asegurándose de que las innovaciones presentadas están descritas con claridad, para que cualquiera pueda reproducirlas. Si yo presento una novedad, pero por exceso de celo –yo soy el descubridor y no quiero que nadie se aproveche de mi descubrimiento– no doy todos los detalles de la misma, o los presento de manera confusa; ese artículo tendrá menor impacto que un artículo similar en el que ningún detalle queda oculto.


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